Honorio
Ámame sin condiciones,
ámame sin pensar en nadie más,
ámame de corazón,
pues esa es mi única verdad.
Yo te amo mi vida,
eres como la mar,
bella y transparente,
no te alejes de mí nunca más.
Mensajes y dedicatorias de las últimas rosas enviadas
Ámame sin condiciones,
ámame sin pensar en nadie más,
ámame de corazón,
pues esa es mi única verdad.
Yo te amo mi vida,
eres como la mar,
bella y transparente,
no te alejes de mí nunca más.
A veces tengo ganas de ser cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.
Rosa de primavera, fresca y jovial
Anuncias la llegada de días sin igual
Pletóricos capullos se abren a la vida
Naturaleza en éxtasis de gozo estremecida
Pétalos de colores adornan los prados
Aromas primaverales embalsaman, delicados
Festejos de renuevo que acallan los desvelos
Abriendo la puerta de las dulces veladas
Mi amada cual rosa de ensueño
Hechiza mis sentidos con su grácil diseño
Pétalos sensuales me llevan al éxtasis
Mientras se estremece delicada en mis brazos
Verdad suprema de amores trascendentes
Que nos mantiene unidos y felices amantes
Celebrando la vida con febril alegría
Loando de este amor su esencia bravía
Rosa encendida de jardín sagrado
Me tienes en tus espinas atrapado
Tus suaves pétalos acarician mi sien
Mientras te contemplo enajenado
Eres el verdor y ensueño infinito
Por el que mi aliento late rendido
Exhalación de bálsamos y aromas
Por los que daría todo en prendas
Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.
Amigas como rosas, hermosas y leales,
Juntas afrontamos los momentos más cruciales.
Nuestros lazos, más fuertes que el acero,
Resisten tormentas y superan el sendero.
Cuando el mundo parece oscuro y hostil,
Vuestras sonrisas son mi faro gentil.
Rosas y amigas, un tesoro invaluable,
Haciendo de la vida un camino transitable.
Pétalos de apoyo, pétalos de consuelo,
Juntas construimos un sólido anhelo.
Amigas eternas, rosas imperecederas,
Compañeras fieles en las buenas y en las veras.
Te amo mucho mi amor hermoso precioso chulo ❤️❤️❤️❤️
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
Hay un millón de estrellas y un millón de sueños,
pero tú eres la única estrella para mi,
y el único sueño que quiero alcanzar.
En el jardín del corazón, rosas florecen con pasión,
Sus pétalos suaves como caricias, despiertan emoción.
Rojo intenso como el fuego del deseo ardiente,
Las rosas de amor, un regalo eternamente presente.
Su fragancia embriaga el alma, como un dulce beso,
Sus espinas recuerdan que el amor es un proceso.
Cada rosa es un verso de un poema silente,
Un lazo profundo que el tiempo no desvanece.
Amigos, confidentes, rosas entrañables
Hacen de esta existencia momentos gozables
Pétalos sinceros, enaltecen los días
Con sus sabios consejos y empacadas alegrías
Abren la vereda para hallar la dicha plena
Amparando con su amor que nada enturbia
Abrigándonos cuando el desaliento abruma
Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
Rosa de mi jardín, reina de la belleza
Eres la flor que adorna mi vida con grandeza
Tus pétalos son suaves cual tersa seda
Haciéndome sentir amores que nunca dejan huella
Por ti mi corazón late acelerado
En un compás de músicas y arco iris entrelazado
Eres el tesoro que más aprecio en la vida
Mi adorada rosa que me llena de dicha cumplida
Arde en tus ojos un misterio, virgen
esquiva y compañera.
No sé si es odio o es amor la lumbre
inagotable de tu aliaba negra.
Conmigo irás mientras proyecte sombra
mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.
¿Eres la sed o el agua en mi camino?
Dime, virgen esquiva y compañera.
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano impetuoso;
Te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
Te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
Te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
Te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
Amigos cual rosas de noble fragancia
Juntos desde la infancia en fiel rezagancia
Pétalos inquebrantables, firmes compañeros
Enfrentando las penas y los duros senderos
Hemos reído y llorado a la par
Mas nuestra amistad nadie puede mutar
Como rosas silvestres, libres y salvajes
Creciendo y creciendo en perpetuos viajes
Rosa de primavera, señora Naturalia
Tus pétalos esmaltan todo de lozanía
Después del crudo invierno lúgubre y aterrador
Regresas renovada para darnos tu calor
De los capullos brotan los nuevos días
Las mariposas danzan con sus coreografías
Los rayos de sol calientan el terruño
Y los campos celebran el renacer de tu cuño
La amistad son esas rosas que crecen
A nuestro lado y nunca fenecen
Pétalos de fe, inquebrantables
Haciendo los duros trances más llevaderos
Rosas de noble fragancia, siempre fieles
Ahí con nosotros en las buenas y en las crueles
Hermanas de la vida, incondicionales
Convirtiendo hasta el más duro campo de batalla en fraternal
Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.
Los amigos son rosas perennes
En buen y mal tiempo siempre presentes
Pétalos constantes que añaden valor
Aportando consejos con sabio amor
Amistades verdaderas son esas rosas
Que aguantan las espinas y las terribles cosas
Lazos imperecederos, firmes como rocas
Dando testimonio de su constancia a todas horas
Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!…
Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota… Y tú quisieras tuya
la llave del misterio…
Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!
Rosas de pasión, labios encendidos
Destellos de amor, profundos gemidos
Pétalos ardientes acarician la piel
Desnudando almas, sabor a miel
Tus besos encienden la llama del deseo
Fundiéndonos en uno, eterno recreo
Amantes entregados, rosas sin fin
Celebrando la vida, hasta el último jardín
Amigos, confidentes, rosas entrañables
Hacen de esta existencia momentos gozables
Pétalos sinceros, enaltecen los días
Con sus sabios consejos y empacadas alegrías
Abren la vereda para hallar la dicha plena
Amparando con su amor que nada enturbia
Abrigándonos cuando el desaliento abruma
Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma
Los amigos verdaderos cual rosas lozanas
Son seres incondicionales de alma sana
Pétalos de lealtad y amistad mutua
Junto a nosotros en lides y cuesta aguda
Ámame sin condiciones,
ámame sin pensar en nadie más,
ámame de corazón,
pues esa es mi única verdad.
Yo te amo mi vida,
eres como la mar,
bella y transparente,
no te alejes de mí nunca más.
Días y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde cantas
Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo
Te has perdido entre las lágrimas
Noches y noches te he buscado
Sin encontrar el sitio en donde lloras
Porque yo sé que estás llorando
Me basta con mirarme en un espejo
Para saber que estás llorando y me has llorado
Sólo tú salvas el llanto
Y de mendigo oscuro
Lo haces rey coronado por tu mano.
A veces tengo ganas de ser cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.
Con el alma llena de olores primaverales
Recibo a la estación de goces naturales
Los pétalos de rosas alfombran las callejas
Soltando fragancias deliciosas a la oreja
Es llegado el tiempo de celebraciones
De gratos placeres y nuevos albores
Todo es movimiento, júbilo y revoloteo
Naturaleza remoza su divino recreo
Rosas de pasión, ardientes y osadas,
En noches de amor, nuestras almas enlazadas.
Pétalos carmesí que acarician la piel,
Embriagando los sentidos con su aroma de miel.
Tus besos son néctar que anhelo saborear,
Tus caricias, pétalos que mi piel desea marcar.
Amantes como rosas, entregados al deseo,
Fundiéndonos en uno, en un eterno recreo.
Pétalos de lujuria, pétalos de ardor,
Envuelven nuestros cuerpos en un torbellino de amor.
Rosas de pasión, eternas y sublimes,
Haciendo de nuestro amor un vínculo indesumible.