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Peticiones

Mensajes y dedicatorias de las últimas rosas enviadas

Honorio

Eterna

Ámame sin condiciones,

ámame sin pensar en nadie más,

ámame de corazón,

pues esa es mi única verdad.

Yo te amo mi vida,

eres como la mar,

bella y transparente,

no te alejes de mí nunca más.

Antonio

Eterna

A veces tengo ganas de ser cursi

para decir: La amo a usted con locura.

A veces tengo ganas de ser tonto

para gritar: ¡La quiero tanto!

A veces tengo ganas de ser niño

para llorar acurrucado en su seno.

A veces tengo ganas de estar muerto

para sentir,

bajo la tierra húmeda de mis jugos,

que me crece una flor

rompiéndome el pecho,

una flor, y decir:

Esta flor, para usted.

Ambrosio

Eterna

Rosa de primavera, fresca y jovial

Anuncias la llegada de días sin igual

Pletóricos capullos se abren a la vida

Naturaleza en éxtasis de gozo estremecida

Pétalos de colores adornan los prados

Aromas primaverales embalsaman, delicados

Festejos de renuevo que acallan los desvelos

Abriendo la puerta de las dulces veladas

Raúl

Eterna

Mi amada cual rosa de ensueño

Hechiza mis sentidos con su grácil diseño

Pétalos sensuales me llevan al éxtasis

Mientras se estremece delicada en mis brazos

Verdad suprema de amores trascendentes

Que nos mantiene unidos y felices amantes

Celebrando la vida con febril alegría

Loando de este amor su esencia bravía

Lourdes

Eterna

Rosa encendida de jardín sagrado

Me tienes en tus espinas atrapado

Tus suaves pétalos acarician mi sien

Mientras te contemplo enajenado

Eres el verdor y ensueño infinito

Por el que mi aliento late rendido

Exhalación de bálsamos y aromas

Por los que daría todo en prendas

Juvenal

Eterna

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente

sola, fija, sin tregua, a toda hora,

aunque tal vez el rostro indiferente

no deje reflejar sobre mi frente

la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía

brilla tu imagen apacible y pura,

como el rayo de luz que el sol envía

a través de una bóveda sombría

al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,

mi corazón se embarga y se enajena,

y allá en su centro vibra moribundo

cuando entre el vano estrépito del mundo

la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,

sin agitarme en ciego frenesí,

sin proferir un solo, un leve acento,

las largas horas de la noche cuento

y pienso en ti.

Bárbara

Eterna

Amigas como rosas, hermosas y leales,

Juntas afrontamos los momentos más cruciales.

Nuestros lazos, más fuertes que el acero,

Resisten tormentas y superan el sendero.

Cuando el mundo parece oscuro y hostil,

Vuestras sonrisas son mi faro gentil.

Rosas y amigas, un tesoro invaluable,

Haciendo de la vida un camino transitable.

Pétalos de apoyo, pétalos de consuelo,

Juntas construimos un sólido anhelo.

Amigas eternas, rosas imperecederas,

Compañeras fieles en las buenas y en las veras.

Yami

Te amo mucho mi amor hermoso precioso chulo ❤️❤️❤️❤️

Virginia

Eterna

Te lo he dicho con el viento,

jugueteando como animalillo en la arena

o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,

que dora desnudos cuerpos juveniles

y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,

frentes melancólicas que sostienen el cielo,

tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,

leves criaturas transparentes

que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,

vida luminosa que vela un fondo de sombra;

te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,

con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:

más allá de la vida,

quiero decírtelo con la muerte;

más allá del amor,

quiero decírtelo con el olvido.

Félix

Eterna

Hay un millón de estrellas y un millón de sueños,

pero tú eres la única estrella para mi,

y el único sueño que quiero alcanzar.

Nuria

Eterna

En el jardín del corazón, rosas florecen con pasión,

Sus pétalos suaves como caricias, despiertan emoción.

Rojo intenso como el fuego del deseo ardiente,

Las rosas de amor, un regalo eternamente presente.

Su fragancia embriaga el alma, como un dulce beso,

Sus espinas recuerdan que el amor es un proceso.

Cada rosa es un verso de un poema silente,

Un lazo profundo que el tiempo no desvanece.

Joan

Eterna

Amigos, confidentes, rosas entrañables

Hacen de esta existencia momentos gozables

Pétalos sinceros, enaltecen los días

Con sus sabios consejos y empacadas alegrías

Abren la vereda para hallar la dicha plena

Amparando con su amor que nada enturbia

Abrigándonos cuando el desaliento abruma

Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma

César

Eterna

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.

Daciano

Eterna

Rosa de mi jardín, reina de la belleza

Eres la flor que adorna mi vida con grandeza

Tus pétalos son suaves cual tersa seda

Haciéndome sentir amores que nunca dejan huella

Por ti mi corazón late acelerado

En un compás de músicas y arco iris entrelazado

Eres el tesoro que más aprecio en la vida

Mi adorada rosa que me llena de dicha cumplida

Renato

Eterna

Arde en tus ojos un misterio, virgen

esquiva y compañera.

No sé si es odio o es amor la lumbre

inagotable de tu aliaba negra.

Conmigo irás mientras proyecte sombra

mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.

¿Eres la sed o el agua en mi camino?

Dime, virgen esquiva y compañera.

Leocadia

Eterna

Te lo he dicho con el viento,

jugueteando como animalillo en la arena

o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,

que dora desnudos cuerpos juveniles

y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,

frentes melancólicas que sostienen el cielo,

tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,

leves criaturas transparentes

que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,

vida luminosa que vela un fondo de sombra;

te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,

con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:

más allá de la vida,

quiero decírtelo con la muerte;

más allá del amor,

quiero decírtelo con el olvido.

Evaristo

Eterna

Amigos cual rosas de noble fragancia

Juntos desde la infancia en fiel rezagancia

Pétalos inquebrantables, firmes compañeros

Enfrentando las penas y los duros senderos

Hemos reído y llorado a la par

Mas nuestra amistad nadie puede mutar

Como rosas silvestres, libres y salvajes

Creciendo y creciendo en perpetuos viajes

Gertrudis

Eterna

Rosa de primavera, señora Naturalia

Tus pétalos esmaltan todo de lozanía

Después del crudo invierno lúgubre y aterrador

Regresas renovada para darnos tu calor

De los capullos brotan los nuevos días

Las mariposas danzan con sus coreografías

Los rayos de sol calientan el terruño

Y los campos celebran el renacer de tu cuño

Dolores

Eterna

La amistad son esas rosas que crecen

A nuestro lado y nunca fenecen

Pétalos de fe, inquebrantables

Haciendo los duros trances más llevaderos

Rosas de noble fragancia, siempre fieles

Ahí con nosotros en las buenas y en las crueles

Hermanas de la vida, incondicionales

Convirtiendo hasta el más duro campo de batalla en fraternal

Fausto

Eterna

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente

sola, fija, sin tregua, a toda hora,

aunque tal vez el rostro indiferente

no deje reflejar sobre mi frente

la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía

brilla tu imagen apacible y pura,

como el rayo de luz que el sol envía

a través de una bóveda sombría

al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,

mi corazón se embarga y se enajena,

y allá en su centro vibra moribundo

cuando entre el vano estrépito del mundo

la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,

sin agitarme en ciego frenesí,

sin proferir un solo, un leve acento,

las largas horas de la noche cuento

y pienso en ti.

Claudia

Eterna

Los amigos son rosas perennes

En buen y mal tiempo siempre presentes

Pétalos constantes que añaden valor

Aportando consejos con sabio amor

Amistades verdaderas son esas rosas

Que aguantan las espinas y las terribles cosas

Lazos imperecederos, firmes como rocas

Dando testimonio de su constancia a todas horas

Nuria

Eterna

Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro

como la carne de los huesos.

Tan cerca uno del otro

y, a menudo, ¡tan lejos!…

Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,

como de piedra dura, como envuelta en secretos,

impasible, remota… Y tú quisieras tuya

la llave del misterio…

Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,

¡ni yo misma la tengo!

Julio

Eterna

Rosas de pasión, labios encendidos

Destellos de amor, profundos gemidos

Pétalos ardientes acarician la piel

Desnudando almas, sabor a miel

Tus besos encienden la llama del deseo

Fundiéndonos en uno, eterno recreo

Amantes entregados, rosas sin fin

Celebrando la vida, hasta el último jardín

Honorio

Eterna

Amigos, confidentes, rosas entrañables

Hacen de esta existencia momentos gozables

Pétalos sinceros, enaltecen los días

Con sus sabios consejos y empacadas alegrías

Abren la vereda para hallar la dicha plena

Amparando con su amor que nada enturbia

Abrigándonos cuando el desaliento abruma

Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma

Anatolio

Eterna

Los amigos verdaderos cual rosas lozanas

Son seres incondicionales de alma sana

Pétalos de lealtad y amistad mutua

Junto a nosotros en lides y cuesta aguda

Columbano

Eterna

Ámame sin condiciones,

ámame sin pensar en nadie más,

ámame de corazón,

pues esa es mi única verdad.

Yo te amo mi vida,

eres como la mar,

bella y transparente,

no te alejes de mí nunca más.

Donato

Eterna

Días y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde cantas

Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo

Te has perdido entre las lágrimas

Noches y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde lloras

Porque yo sé que estás llorando

Me basta con mirarme en un espejo

Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto

Y de mendigo oscuro

Lo haces rey coronado por tu mano.

Demócrito

Eterna

A veces tengo ganas de ser cursi

para decir: La amo a usted con locura.

A veces tengo ganas de ser tonto

para gritar: ¡La quiero tanto!

A veces tengo ganas de ser niño

para llorar acurrucado en su seno.

A veces tengo ganas de estar muerto

para sentir,

bajo la tierra húmeda de mis jugos,

que me crece una flor

rompiéndome el pecho,

una flor, y decir:

Esta flor, para usted.

Vanesa

Eterna

Con el alma llena de olores primaverales

Recibo a la estación de goces naturales

Los pétalos de rosas alfombran las callejas

Soltando fragancias deliciosas a la oreja

Es llegado el tiempo de celebraciones

De gratos placeres y nuevos albores

Todo es movimiento, júbilo y revoloteo

Naturaleza remoza su divino recreo

Leonor

Eterna

Rosas de pasión, ardientes y osadas,

En noches de amor, nuestras almas enlazadas.

Pétalos carmesí que acarician la piel,

Embriagando los sentidos con su aroma de miel.

Tus besos son néctar que anhelo saborear,

Tus caricias, pétalos que mi piel desea marcar.

Amantes como rosas, entregados al deseo,

Fundiéndonos en uno, en un eterno recreo.

Pétalos de lujuria, pétalos de ardor,

Envuelven nuestros cuerpos en un torbellino de amor.

Rosas de pasión, eternas y sublimes,

Haciendo de nuestro amor un vínculo indesumible.