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Peticiones

Mensajes y dedicatorias de las últimas rosas enviadas

Nicodemo

Eterna

La doncella adorada es la flor más deseada

Resplandece con gracia sublime y agraciada

Sus labios sensuales son purpúreos pétalos

Exhalando aromas a exquisitos regalos

Su cuerpo hermoso y esbelto parece una rosa

Que se mece al viento haciéndose más hermosa

Su talle gentil estría cimbreante

Petalo de diosa que hipnotiza al amante

Justino

Eterna

Amada mía, rosa sin igual

Embriagas mis sentidos, aroma celestial

Tus pétalos sedosos acarician mi ser

Haciéndome renacer cada amanecer

Contigo a mi lado, mi vida es primavera

Eterno renuevo de dicha duradera

En tus brazos encuentro paz y calma

Eres mi musa eterna que inspira mi alma

Virginia Alonso

En este día especial, quiero agradecerte por ser la mejor madre del mundo. Tu amor incondicional y tu sacrificio nunca pasan desapercibidos. Gracias por ser mi ejemplo a seguir y por estar siempre ahí para mí. ¡Feliz día!

Ernesto

Eterna

Amistad sincera, rosas fraternales

Brotan a nuestro lado fieles y leales

Pétalos queridos de honesta semilla

Brillando en las tinieblas como luz de fe

Purificación

Eterna

Con el alma llena de olores primaverales

Recibo a la estación de goces naturales

Los pétalos de rosas alfombran las callejas

Soltando fragancias deliciosas a la oreja

Es llegado el tiempo de celebraciones

De gratos placeres y nuevos albores

Todo es movimiento, júbilo y revoloteo

Naturaleza remoza su divino recreo

Eulalia

Eterna

Rosa de primavera, anunciadora de la vida

Llegas después del frío del invierno aterida

Tus coloridos pétalos esmaltan los campos

Convirtiendo los prados en floridos rampos

Eres la alegría que nos trae el nuevo día

La energía que cura la invernal agonía

Celebramos tu llegada con cantos y fiestas

Porque primavera rosa, felicidad nos prestas

Blas

Eterna

Los sonidos que salen de tu boca,

son como una cascada de agua, son rápidos, enérgicos,

pero a la vez transmiten una gran calma.

Yo no dejo de soñar contigo,

con ella, con tu lengua, con tus palabras…

me tienes totalmente embelesado con todo lo que tiene que ver contigo,

por eso siempre estaré a tu abrigo.

Juvenal

Eterna

Rosa de primavera, anunciadora de la vida

Llegas después del frío del invierno aterida

Tus coloridos pétalos esmaltan los campos

Convirtiendo los prados en floridos rampos

Eres la alegría que nos trae el nuevo día

La energía que cura la invernal agonía

Celebramos tu llegada con cantos y fiestas

Porque primavera rosa, felicidad nos prestas

Miqueas

Eterna

A veces tengo ganas de ser cursi

para decir: La amo a usted con locura.

A veces tengo ganas de ser tonto

para gritar: ¡La quiero tanto!

A veces tengo ganas de ser niño

para llorar acurrucado en su seno.

A veces tengo ganas de estar muerto

para sentir,

bajo la tierra húmeda de mis jugos,

que me crece una flor

rompiéndome el pecho,

una flor, y decir:

Esta flor, para usted.

Nazario

Eterna

Rosas de pasión, ardientes y osadas,

En noches de amor, nuestras almas enlazadas.

Pétalos carmesí que acarician la piel,

Embriagando los sentidos con su aroma de miel.

Tus besos son néctar que anhelo saborear,

Tus caricias, pétalos que mi piel desea marcar.

Amantes como rosas, entregados al deseo,

Fundiéndonos en uno, en un eterno recreo.

Pétalos de lujuria, pétalos de ardor,

Envuelven nuestros cuerpos en un torbellino de amor.

Rosas de pasión, eternas y sublimes,

Haciendo de nuestro amor un vínculo indesumible.

Bernardo

Eterna

Soñar despierto es lo que me hace tu amor,

que crea que todo es posible,

en este mundo de dolor.

Tu amor me hace volar,

tu amor me hace creer,

que un mundo mejor es real,

y tus besos,

tus besos directamente me hacen amarte todavía más.

Laureano

Eterna

Arde en tus ojos un misterio, virgen

esquiva y compañera.

No sé si es odio o es amor la lumbre

inagotable de tu aliaba negra.

Conmigo irás mientras proyecte sombra

mi cuerpo y quede a mi sandalia arena.

¿Eres la sed o el agua en mi camino?

Dime, virgen esquiva y compañera.

Nazario

Eterna

Los amigos verdaderos cual rosas lozanas

Son seres incondicionales de alma sana

Pétalos de lealtad y amistad mutua

Junto a nosotros en lides y cuesta aguda

Inmaculada

Eterna

Abril es mes de rosas primaverales

Alimentando el alma en goces perennes

Sus rojos pétalos esmaltan los campos

Mientras natura borda nuevos remansos

El rocío las baña como gemas bruñidas

Reflejando destellos de las mañanas

Olores exquisitos perfuman los senderos

Mientras cantoras aves anuncian placeres

Soledad

Eterna

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente

sola, fija, sin tregua, a toda hora,

aunque tal vez el rostro indiferente

no deje reflejar sobre mi frente

la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía

brilla tu imagen apacible y pura,

como el rayo de luz que el sol envía

a través de una bóveda sombría

al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,

mi corazón se embarga y se enajena,

y allá en su centro vibra moribundo

cuando entre el vano estrépito del mundo

la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,

sin agitarme en ciego frenesí,

sin proferir un solo, un leve acento,

las largas horas de la noche cuento

y pienso en ti.

Pedro

Eterna

Esclava mía, témeme. Ámame. Esclava mía!

Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,

y en él despunta mi alma como una estrella fría.

Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.

Mi propio latigazo cae sobre mi vida.

Eres lo que está dentro de mí y está lejano.

Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.

Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.

Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.

El eco de la voz más allá del silencio.

Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.

Álvaro

Eterna

Quiero llorar porque te amé demasiado,

quiero morir porque me diste la vida,

ay, amor mío, ¿será que nunca he de tener paz?

Será que todo lo que hay en mí

sólo quiere decir saudade...

Y ya ni sé lo que va a ser de mí,

todo me dice que amar será mi fin...

Qué desespero trae el amor,

yo que no sabía lo que era el amor,

ahora lo sé porque no soy feliz.

Luisa

Eterna

A veces tengo ganas de ser cursi

para decir: La amo a usted con locura.

A veces tengo ganas de ser tonto

para gritar: ¡La quiero tanto!

A veces tengo ganas de ser niño

para llorar acurrucado en su seno.

A veces tengo ganas de estar muerto

para sentir,

bajo la tierra húmeda de mis jugos,

que me crece una flor

rompiéndome el pecho,

una flor, y decir:

Esta flor, para usted.

Poncio

Eterna

Rosas de pasión, labios encendidos

Destellos de amor, profundos gemidos

Pétalos ardientes acarician la piel

Desnudando almas, sabor a miel

Tus besos encienden la llama del deseo

Fundiéndonos en uno, eterno recreo

Amantes entregados, rosas sin fin

Celebrando la vida, hasta el último jardín

Abelardo

Eterna

Días y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde cantas

Te he buscado por el tiempo arriba y por el río abajo

Te has perdido entre las lágrimas

Noches y noches te he buscado

Sin encontrar el sitio en donde lloras

Porque yo sé que estás llorando

Me basta con mirarme en un espejo

Para saber que estás llorando y me has llorado

Sólo tú salvas el llanto

Y de mendigo oscuro

Lo haces rey coronado por tu mano.

Cristóbal

Eterna

Podrá nublarse el sol eternamente,

podrá secarse en un instante el mar,

podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.

¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón;

pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.

Emilia

Eterna

Abril es mes de rosas primaverales

Alimentando el alma en goces perennes

Sus rojos pétalos esmaltan los campos

Mientras natura borda nuevos remansos

El rocío las baña como gemas bruñidas

Reflejando destellos de las mañanas

Olores exquisitos perfuman los senderos

Mientras cantoras aves anuncian placeres

Nazario

Eterna

Esclava mía, témeme. Ámame. Esclava mía!

Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,

y en él despunta mi alma como una estrella fría.

Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.

Mi propio latigazo cae sobre mi vida.

Eres lo que está dentro de mí y está lejano.

Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.

Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.

Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.

El eco de la voz más allá del silencio.

Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.

Bonifacio

Eterna

Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo como un perro que pasa,

una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga cabellera y dos terrones, el olor de tu cuerpo,

lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía,

todo eso es tan poco yo lo quiero de vos porque te quiero.

Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana,

que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina,

y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.

Leandro

Eterna

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente

sola, fija, sin tregua, a toda hora,

aunque tal vez el rostro indiferente

no deje reflejar sobre mi frente

la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía

brilla tu imagen apacible y pura,

como el rayo de luz que el sol envía

a través de una bóveda sombría

al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,

mi corazón se embarga y se enajena,

y allá en su centro vibra moribundo

cuando entre el vano estrépito del mundo

la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,

sin agitarme en ciego frenesí,

sin proferir un solo, un leve acento,

las largas horas de la noche cuento

y pienso en ti.

Raquel

Eterna

Primavera de amores, estación florida

Donde brotan las rosas al calor de la vida

Pétalos bermejos de pasión libertada

Consumiendo amantes en ardiente danza

Natura engalana con aromas y olores

La llegada de tiempos nuevos y en flor

Adornando los campos con capullos bermejos

Para celebrar gozosa el amor y su cortejo

Constantino

Eterna

Rosa encendida de jardín sagrado

Me tienes en tus espinas atrapado

Tus suaves pétalos acarician mi sien

Mientras te contemplo enajenado

Eres el verdor y ensueño infinito

Por el que mi aliento late rendido

Exhalación de bálsamos y aromas

Por los que daría todo en prendas

Leopoldo

Eterna

No sabes cómo necesito tu voz;

necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban,

necesito tu paz interior;

necesito la luz de tus labios! Ya no puedo... seguir así !...Ya... No puedo.

Mi mente no quiere pensar no puede pensar nada más que en ti.

Necesito la flor de tus manos,

aquella paciencia de todos tus actos,

aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina,

mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido...

me estoy quemando;

aquello que necesito ya lo he encontrado pero aún !Te sigo extrañando!

Alicia

Eterna

Yo no quiero morirme sin saber de tu boca.

Yo no quiero morirme con el alma perpleja

sabiéndote distinto, perdido en otras playas.

Yo no quiero morirme con este desconsuelo

por el arco infinito de esa cúpula triste

donde habitan tus sueños al sol de mediodía.

Yo no quiero morirme sin haberte entregado

las doradas esferas de mi cuerpo,

la piel que me recubre, el temblor que me invade.

Yo no quiero morirme sin que me hayas amado.

Leonor

Eterna

En el jardín del corazón, rosas florecen con pasión,

Sus pétalos suaves como caricias, despiertan emoción.

Rojo intenso como el fuego del deseo ardiente,

Las rosas de amor, un regalo eternamente presente.

Su fragancia embriaga el alma, como un dulce beso,

Sus espinas recuerdan que el amor es un proceso.

Cada rosa es un verso de un poema silente,

Un lazo profundo que el tiempo no desvanece.