Primavera florida, albor amatorio
Tu bella llegada es un amado velorio
Donde las rosas abren sus pétalos sedientos
Para recibir los besos de los aires
Los campos se llenan de pétalos carmín
Abriendo los senderos para un nuevo confín
Los pájaros entonan sus cantos de amor
Para celebrar la estación llena de ardor
En la noche de pasión, rosas encendidas
Cubren nuestros cuerpos en danza ardida
Pétalos carmesíes bebiendo los sudores
Mientras nos amamos con locuras y ardores
El lecho es un jardín donde las rosas son
Nuestros torsos desnudos en febril unión
Hacemos el amor hasta que la aurora
Nos anuncia la llegada de nueva hora
Amigas del alma, rosas sinpar
Vuestras sonrisas son mi dulce anhelar
Pétalos de apoyo cuando el dolor llama
Alivio que el corazón reclama
Juntas afrontamos la tempestad
Resguardadas en el manto de la hermandad
Lazos eternos, amistades inquebrantables
Haciendo del camino rutas llevaderas
Los amigos son rosas perennes
En buen y mal tiempo siempre presentes
Pétalos constantes que añaden valor
Aportando consejos con sabio amor
Amistades verdaderas son esas rosas
Que aguantan las espinas y las terribles cosas
Lazos imperecederos, firmes como rocas
Dando testimonio de su constancia a todas horas
Cada rosa es un verso en el lenguaje del amor,
Un mensaje oculto que se desvela con fervor.
Rosas naranjas hablan de pasión y entusiasmo,
Mientras las azules cuentan sueños en un abrazo.
El blanco dice "soy tuyo", sincero y profundo,
Y el amarillo proclama amistad en todo segundo.
Un ramo de rosas, un poema en sí mismo,
Un diálogo silente de sentimientos compartidos.
Primavera florida, albor amatorio
Tu bella llegada es un amado velorio
Donde las rosas abren sus pétalos sedientos
Para recibir los besos de los aires
Los campos se llenan de pétalos carmín
Abriendo los senderos para un nuevo confín
Los pájaros entonan sus cantos de amor
Para celebrar la estación llena de ardor
Amigas del alma, rosas sinpar
Vuestras sonrisas son mi dulce anhelar
Pétalos de apoyo cuando el dolor llama
Alivio que el corazón reclama
Juntas afrontamos la tempestad
Resguardadas en el manto de la hermandad
Lazos eternos, amistades inquebrantables
Haciendo del camino rutas llevaderas
Amigas como rosas, bellas y leales
Compañeras fieles en trances cruciales
Pétalos de apoyo son vuestras sonrisas
Lienzos en blancos donde pintar las risas
Cuando la vida reta con tormentas y vientos
Nuestros lazos se tensán mas no se rompen
Rosas inmortales, danzando juntas
Sorteando obstáculos, llegando a launta
En el jardín del corazón, rosas florecen con pasión,
Sus pétalos suaves como caricias, despiertan emoción.
Rojo intenso como el fuego del deseo ardiente,
Las rosas de amor, un regalo eternamente presente.
Su fragancia embriaga el alma, como un dulce beso,
Sus espinas recuerdan que el amor es un proceso.
Cada rosa es un verso de un poema silente,
Un lazo profundo que el tiempo no desvanece.
Amistad sincera, rosas fraternales
Brotan a nuestro lado fieles y leales
Pétalos queridos de honesta semilla
Brillando en las tinieblas como luz de fe
Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
Mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
No quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
Tus ojos regocije mi dádiva sencilla.
En el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
Las auras matinales cubrieron de rocío;
Como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
El fugitivo instante que reposar ansío.
Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
Reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
Sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
Sonora con el ritmo de tus últimos besos.
Rosas de primavera, frescas y joviales,
Anuncian la llegada de días celestiales.
Sus pétalos radiantes, llenos de vitalidad,
Traen consigo la dicha y la felicidad.
El jardín se viste de colores vibrantes,
Rosas danzantes, pétalos celebrantes.
La naturaleza despierta de su letargo invernal,
Regalándonos un espectáculo sin igual.
Pétalos de renacimiento, pétalos de esperanza,
Invitan a nuestras almas a una nueva danza.
Rosas primaverales, mensajeras del amor,
Llenando nuestros corazones de su divino fulgor.
Amigas como rosas, bellas y leales
Compañeras fieles en trances cruciales
Pétalos de apoyo son vuestras sonrisas
Lienzos en blancos donde pintar las risas
Cuando la vida reta con tormentas y vientos
Nuestros lazos se tensán mas no se rompen
Rosas inmortales, danzando juntas
Sorteando obstáculos, llegando a launta
Yo no quiero morirme sin saber de tu boca.
Yo no quiero morirme con el alma perpleja
sabiéndote distinto, perdido en otras playas.
Yo no quiero morirme con este desconsuelo
por el arco infinito de esa cúpula triste
donde habitan tus sueños al sol de mediodía.
Yo no quiero morirme sin haberte entregado
las doradas esferas de mi cuerpo,
la piel que me recubre, el temblor que me invade.
Yo no quiero morirme sin que me hayas amado.
En la noche de pasión, rosas encendidas
Cubren nuestros cuerpos en danza ardida
Pétalos carmesíes bebiendo los sudores
Mientras nos amamos con locuras y ardores
El lecho es un jardín donde las rosas son
Nuestros torsos desnudos en febril unión
Hacemos el amor hasta que la aurora
Nos anuncia la llegada de nueva hora
Los sonidos que salen de tu boca,
son como una cascada de agua, son rápidos, enérgicos,
pero a la vez transmiten una gran calma.
Yo no dejo de soñar contigo,
con ella, con tu lengua, con tus palabras…
me tienes totalmente embelesado con todo lo que tiene que ver contigo,
por eso siempre estaré a tu abrigo.
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Rosas de primavera, frescas y joviales,
Anuncian la llegada de días celestiales.
Sus pétalos radiantes, llenos de vitalidad,
Traen consigo la dicha y la felicidad.
El jardín se viste de colores vibrantes,
Rosas danzantes, pétalos celebrantes.
La naturaleza despierta de su letargo invernal,
Regalándonos un espectáculo sin igual.
Pétalos de renacimiento, pétalos de esperanza,
Invitan a nuestras almas a una nueva danza.
Rosas primaverales, mensajeras del amor,
Llenando nuestros corazones de su divino fulgor.
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!…
Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota… Y tú quisieras tuya
la llave del misterio…
Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!
Quiero llorar porque te amé demasiado,
quiero morir porque me diste la vida,
ay, amor mío, ¿será que nunca he de tener paz?
Será que todo lo que hay en mí
sólo quiere decir saudade...
Y ya ni sé lo que va a ser de mí,
todo me dice que amar será mi fin...
Qué desespero trae el amor,
yo que no sabía lo que era el amor,
ahora lo sé porque no soy feliz.
Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!…
Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota… Y tú quisieras tuya
la llave del misterio…
Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!
Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.
Los amigos son rosas perennes
En buen y mal tiempo siempre presentes
Pétalos constantes que añaden valor
Aportando consejos con sabio amor
Amistades verdaderas son esas rosas
Que aguantan las espinas y las terribles cosas
Lazos imperecederos, firmes como rocas
Dando testimonio de su constancia a todas horas
La amistad verdadera es manantial
Donde beben las rosas para nunca marchitar
Pétalos de afecto perenne y constante
Sostén que nos da aliento y vigor remante
Los amigos son muros que nos mantienen en pie
A pesar de las penas y las duras borrascas que
Reptan cautelosas para hacernos caer
Mas no logran doblegar la amistad ni su ser
Rosa de primavera, fresca y jovial
Anuncias la llegada de días sin igual
Pletóricos capullos se abren a la vida
Naturaleza en éxtasis de gozo estremecida
Pétalos de colores adornan los prados
Aromas primaverales embalsaman, delicados
Festejos de renuevo que acallan los desvelos
Abriendo la puerta de las dulces veladas
Rosa de mi jardín, reina de la belleza
Eres la flor que adorna mi vida con grandeza
Tus pétalos son suaves cual tersa seda
Haciéndome sentir amores que nunca dejan huella
Por ti mi corazón late acelerado
En un compás de músicas y arco iris entrelazado
Eres el tesoro que más aprecio en la vida
Mi adorada rosa que me llena de dicha cumplida
Rosa de primavera, señora Naturalia
Tus pétalos esmaltan todo de lozanía
Después del crudo invierno lúgubre y aterrador
Regresas renovada para darnos tu calor
De los capullos brotan los nuevos días
Las mariposas danzan con sus coreografías
Los rayos de sol calientan el terruño
Y los campos celebran el renacer de tu cuño
Rosa de primavera, señora Naturalia
Tus pétalos esmaltan todo de lozanía
Después del crudo invierno lúgubre y aterrador
Regresas renovada para darnos tu calor
De los capullos brotan los nuevos días
Las mariposas danzan con sus coreografías
Los rayos de sol calientan el terruño
Y los campos celebran el renacer de tu cuño
Rosa de mi jardín, amada tan querida
Tu belleza deslumbra e ilumina mi vida
Pétalos terciopelados que acarician mis sentidos
Haciéndome sentir en pleno paraíso
Exhalación de aromas que embriagas mis sensos
Llenándome de anhelos y nuevos deseos
Eres mi mayor dicha, mi tesoro más preciado
Flor de mi existencia, a mi ser atado