Desde que llegaste a mi vida todo cambio de una manera tan hermosa todos mis días son felices a tu lado y con sólo saber que tengo a una mujer tan hermosa y divina y extraordinaria como mi novia soy la persona más feliz del mundo si supieras lo mucho que te amo nunca dudarías de mi yo no quiero que lo nuestro sea temporal quiero que sea eterno somos tu y yo y Dios con nosotros lo único que necesitamos es amor respeto y Dios el es la clave de todo teamooooooooooooooooo como no tienes idea desde que nos dimos ese beso supe que tú eras para mí y yo soy para ti eres mi persona favorita en todo el universo y la que más amo y siempre amaré y la única que amaré por el resto de mi vida quiero un futuro contigo
Rosa de mi jardín, reina de la belleza
Eres la flor que adorna mi vida con grandeza
Tus pétalos son suaves cual tersa seda
Haciéndome sentir amores que nunca dejan huella
Por ti mi corazón late acelerado
En un compás de músicas y arco iris entrelazado
Eres el tesoro que más aprecio en la vida
Mi adorada rosa que me llena de dicha cumplida
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
La amada es la dulce rosa del jardín
Por la que el amante reza hasta el fin
Pétalos suaves como tersa seda
Por los que el galán daría todo sin leda
Por su fragancia y belleza sublime
El amante ansioso rinde pleitesía
Y en prueba de su pasión pura y firme
Por ella daría hasta la vida
Rosas de pasión, ardientes y osadas,
En noches de amor, nuestras almas enlazadas.
Pétalos carmesí que acarician la piel,
Embriagando los sentidos con su aroma de miel.
Tus besos son néctar que anhelo saborear,
Tus caricias, pétalos que mi piel desea marcar.
Amantes como rosas, entregados al deseo,
Fundiéndonos en uno, en un eterno recreo.
Pétalos de lujuria, pétalos de ardor,
Envuelven nuestros cuerpos en un torbellino de amor.
Rosas de pasión, eternas y sublimes,
Haciendo de nuestro amor un vínculo indesumible.
Los amigos son rosas en perpetua flor
Dando valiosos frutos de sabio consejo
Pétalos de afecto y calidez sin par
Permitiendo avanzar en la vida sin cesar
Soportan con nosotros las crueles cadeínas
Y las convertimos en flores y no espinas
Brindándonos su sostén, apoyo y respaldo
Para seguir la marcha sin caer al fango
La real amistad son esas rosas
Que por más que se agüen no se agobian
Dándonos su perfume y matices colores
En los días dichosos y en los de dolores
Sus pétalos constantes no se marchitan
Y con amor y empeño eternos persisten
Sembrando sus semillas de fraterno afecto
Hasta que el largo viaje toque su trecho
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Esclava mía, témeme. Ámame. Esclava mía!
Soy contigo el ocaso más vasto de mi cielo,
y en él despunta mi alma como una estrella fría.
Cuando de ti se alejan vuelven a mí mis pasos.
Mi propio latigazo cae sobre mi vida.
Eres lo que está dentro de mí y está lejano.
Huyendo como un coro de nieblas perseguidas.
Junto a mí, pero dónde? Lejos, lo que está lejos.
Y lo que estando lejos bajo mis pies camina.
El eco de la voz más allá del silencio.
Y lo que en mi alma crece como el musgo en las ruinas.
Podrá nublarse el sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.
Rosas de pasión, labios encendidos
Destellos de amor, profundos gemidos
Pétalos ardientes acarician la piel
Desnudando almas, sabor a miel
Tus besos encienden la llama del deseo
Fundiéndonos en uno, eterno recreo
Amantes entregados, rosas sin fin
Celebrando la vida, hasta el último jardín
Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo como un perro que pasa,
una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga cabellera y dos terrones, el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana,
que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.
Rosa de primavera, anunciadora de la vida
Llegas después del frío del invierno aterida
Tus coloridos pétalos esmaltan los campos
Convirtiendo los prados en floridos rampos
Eres la alegría que nos trae el nuevo día
La energía que cura la invernal agonía
Celebramos tu llegada con cantos y fiestas
Porque primavera rosa, felicidad nos prestas
Mi amada cual rosa de ensueño
Hechiza mis sentidos con su grácil diseño
Pétalos sensuales me llevan al éxtasis
Mientras se estremece delicada en mis brazos
Verdad suprema de amores trascendentes
Que nos mantiene unidos y felices amantes
Celebrando la vida con febril alegría
Loando de este amor su esencia bravía
Amigos, confidentes, rosas entrañables
Hacen de esta existencia momentos gozables
Pétalos sinceros, enaltecen los días
Con sus sabios consejos y empacadas alegrías
Abren la vereda para hallar la dicha plena
Amparando con su amor que nada enturbia
Abrigándonos cuando el desaliento abruma
Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Podrá nublarse el sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.
Rosa de mi jardín, reina de la belleza
Eres la flor que adorna mi vida con grandeza
Tus pétalos son suaves cual tersa seda
Haciéndome sentir amores que nunca dejan huella
Por ti mi corazón late acelerado
En un compás de músicas y arco iris entrelazado
Eres el tesoro que más aprecio en la vida
Mi adorada rosa que me llena de dicha cumplida
Todo lo que de vos quisiera es tan poco en el fondo porque en el fondo es todo como un perro que pasa,
una colina, esas cosas de nada, cotidianas, espiga cabellera y dos terrones, el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa, conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí, que me ames con violenta prescindencia del mañana,
que el grito de tu entrega se estrelle en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos sea otro signo de la libertad.
Amigas como rosas, bellas y leales
Compañeras fieles en trances cruciales
Pétalos de apoyo son vuestras sonrisas
Lienzos en blancos donde pintar las risas
Cuando la vida reta con tormentas y vientos
Nuestros lazos se tensán mas no se rompen
Rosas inmortales, danzando juntas
Sorteando obstáculos, llegando a launta
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.
Primavera de amores, estación florida
Donde brotan las rosas al calor de la vida
Pétalos bermejos de pasión libertada
Consumiendo amantes en ardiente danza
Natura engalana con aromas y olores
La llegada de tiempos nuevos y en flor
Adornando los campos con capullos bermejos
Para celebrar gozosa el amor y su cortejo
Me tienes y soy tuya. Tan cerca uno del otro
como la carne de los huesos.
Tan cerca uno del otro
y, a menudo, ¡tan lejos!…
Tú me dices a veces que me encuentras cerrada,
como de piedra dura, como envuelta en secretos,
impasible, remota… Y tú quisieras tuya
la llave del misterio…
Si no la tiene nadie… No hay llave. Ni yo misma,
¡ni yo misma la tengo!
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Ámame sin condiciones,
ámame sin pensar en nadie más,
ámame de corazón,
pues esa es mi única verdad.
Yo te amo mi vida,
eres como la mar,
bella y transparente,
no te alejes de mí nunca más.
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
Rosas de pasión, labios encendidos
Destellos de amor, profundos gemidos
Pétalos ardientes acarician la piel
Desnudando almas, sabor a miel
Tus besos encienden la llama del deseo
Fundiéndonos en uno, eterno recreo
Amantes entregados, rosas sin fin
Celebrando la vida, hasta el último jardín
Quiero llorar porque te amé demasiado,
quiero morir porque me diste la vida,
ay, amor mío, ¿será que nunca he de tener paz?
Será que todo lo que hay en mí
sólo quiere decir saudade...
Y ya ni sé lo que va a ser de mí,
todo me dice que amar será mi fin...
Qué desespero trae el amor,
yo que no sabía lo que era el amor,
ahora lo sé porque no soy feliz.
No me dejes