Podrá nublarse el sol eternamente,
podrá secarse en un instante el mar,
podrá romperse el eje de la tierra como un débil cristal.
¡Todo sucederá! Podrá la muerte cubrirme con su fúnebre crespón;
pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.
En un jardín de amistad, florecen las rosas,
Símbolo de lazos que perduran a través de las brosas.
Amigos como pétalos, unidos y sinceros,
Compartiendo alegrías, penas y senderos.
Juntos hemos reído, juntos hemos llorado,
Pero nuestro vínculo nunca se ha quebrantado.
Rosas y amistades, un tesoro sin par,
Iluminando la vida, haciéndola brillar.
Pétalos de lealtad, pétalos de confianza,
Forjando un camino de esperanza.
Amigos como rosas, bellos y eternos,
Caminando juntos, afrontando los inviernos.
Abril es mes de rosas primaverales
Alimentando el alma en goces perennes
Sus rojos pétalos esmaltan los campos
Mientras natura borda nuevos remansos
El rocío las baña como gemas bruñidas
Reflejando destellos de las mañanas
Olores exquisitos perfuman los senderos
Mientras cantoras aves anuncian placeres
Amigas como rosas, bellas y leales
Compañeras fieles en trances cruciales
Pétalos de apoyo son vuestras sonrisas
Lienzos en blancos donde pintar las risas
Cuando la vida reta con tormentas y vientos
Nuestros lazos se tensán mas no se rompen
Rosas inmortales, danzando juntas
Sorteando obstáculos, llegando a launta
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena pues de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
Yo pienso en ti, tú vives en mi mente
sola, fija, sin tregua, a toda hora,
aunque tal vez el rostro indiferente
no deje reflejar sobre mi frente
la llama que en silencio me devora.
En mi lóbrega y yerta fantasía
brilla tu imagen apacible y pura,
como el rayo de luz que el sol envía
a través de una bóveda sombría
al roto mármol de una sepultura.
Callado, inerte, en estupor profundo,
mi corazón se embarga y se enajena,
y allá en su centro vibra moribundo
cuando entre el vano estrépito del mundo
la melodía de tu nombre suena.
Sin lucha, sin afán y sin lamento,
sin agitarme en ciego frenesí,
sin proferir un solo, un leve acento,
las largas horas de la noche cuento
y pienso en ti.
Rosas rojas pasión, ardor desbordante
Lujuria y deseo van juntas andantes
Pétalos carmesíes cubren la cama
Mientras en el lecho arde la llama
Juguetones amantes, en ardiente danza
Celebrando la vida, sin cortapisas ni tardanza
Amores fogosos, sin fin ni tregua
Hasta que la muerte los entregue a la tierra
Por tus ojos verdes yo me perdería,
sirena de aquellas que Ulises, sagaz,
amaba y temía.
Por tus ojos verdes yo me perdería.
Por tus ojos verdes en lo que, fugaz,
brillar suele, a veces, la melancolía;
por tus ojos verdes tan llenos de paz,
misteriosos como la esperanza mía;
por tus ojos verdes, conjuro eficaz,
yo me salvaría.
Yo no quiero morirme sin saber de tu boca.
Yo no quiero morirme con el alma perpleja
sabiéndote distinto, perdido en otras playas.
Yo no quiero morirme con este desconsuelo
por el arco infinito de esa cúpula triste
donde habitan tus sueños al sol de mediodía.
Yo no quiero morirme sin haberte entregado
las doradas esferas de mi cuerpo,
la piel que me recubre, el temblor que me invade.
Yo no quiero morirme sin que me hayas amado.
La amada es la dulce rosa del jardín
Por la que el amante reza hasta el fin
Pétalos suaves como tersa seda
Por los que el galán daría todo sin leda
Por su fragancia y belleza sublime
El amante ansioso rinde pleitesía
Y en prueba de su pasión pura y firme
Por ella daría hasta la vida
Rosa de primavera, anunciadora de la vida
Llegas después del frío del invierno aterida
Tus coloridos pétalos esmaltan los campos
Convirtiendo los prados en floridos rampos
Eres la alegría que nos trae el nuevo día
La energía que cura la invernal agonía
Celebramos tu llegada con cantos y fiestas
Porque primavera rosa, felicidad nos prestas
Amigas como rosas, bellas y leales
Compañeras fieles en trances cruciales
Pétalos de apoyo son vuestras sonrisas
Lienzos en blancos donde pintar las risas
Cuando la vida reta con tormentas y vientos
Nuestros lazos se tensán mas no se rompen
Rosas inmortales, danzando juntas
Sorteando obstáculos, llegando a launta
Amigas del alma, rosas sinpar
Vuestras sonrisas son mi dulce anhelar
Pétalos de apoyo cuando el dolor llama
Alivio que el corazón reclama
Juntas afrontamos la tempestad
Resguardadas en el manto de la hermandad
Lazos eternos, amistades inquebrantables
Haciendo del camino rutas llevaderas
Primavera de amores, estación florida
Donde brotan las rosas al calor de la vida
Pétalos bermejos de pasión libertada
Consumiendo amantes en ardiente danza
Natura engalana con aromas y olores
La llegada de tiempos nuevos y en flor
Adornando los campos con capullos bermejos
Para celebrar gozosa el amor y su cortejo
En el jardín del corazón, rosas florecen con pasión,
Sus pétalos suaves como caricias, despiertan emoción.
Rojo intenso como el fuego del deseo ardiente,
Las rosas de amor, un regalo eternamente presente.
Su fragancia embriaga el alma, como un dulce beso,
Sus espinas recuerdan que el amor es un proceso.
Cada rosa es un verso de un poema silente,
Un lazo profundo que el tiempo no desvanece.
No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios! Ya no puedo... seguir así !...Ya... No puedo.
Mi mente no quiere pensar no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos,
aquella paciencia de todos tus actos,
aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina,
mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado pero aún !Te sigo extrañando!
Rosa encendida de jardín sagrado
Me tienes en tus espinas atrapado
Tus suaves pétalos acarician mi sien
Mientras te contemplo enajenado
Eres el verdor y ensueño infinito
Por el que mi aliento late rendido
Exhalación de bálsamos y aromas
Por los que daría todo en prendas
Primavera gentil, anunciadora
De esas rosas hermosas nacidas cada aurora
Colores y fragancias inundan el ambiente
Con su festejo de vida, genuino y ferviente
Luego del letargo invernal gríseo e insípido
La naturaleza estalla en gozo límpido
Todo es alegría, canto y movimiento
El renacer de la vida es su más fiel aliento
No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios! Ya no puedo... seguir así !...Ya... No puedo.
Mi mente no quiere pensar no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos,
aquella paciencia de todos tus actos,
aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina,
mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado pero aún !Te sigo extrañando!
Rosa de primavera, señora Naturalia
Tus pétalos esmaltan todo de lozanía
Después del crudo invierno lúgubre y aterrador
Regresas renovada para darnos tu calor
De los capullos brotan los nuevos días
Las mariposas danzan con sus coreografías
Los rayos de sol calientan el terruño
Y los campos celebran el renacer de tu cuño
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Como rosas en un prado, la amistad florece,
Sus raíces profundas en el alma permanecen.
Cada rosa es un lazo de confianza y lealtad,
Un regalo precioso que la vida nos da.
Las espinas de las rosas nos recuerdan la verdad,
La amistad enfrenta pruebas, pero siempre prevalecerá.
Los momentos compartidos son pétalos de alegría,
En el jardín de la amistad, florecen día tras día.
Amigos, confidentes, rosas entrañables
Hacen de esta existencia momentos gozables
Pétalos sinceros, enaltecen los días
Con sus sabios consejos y empacadas alegrías
Abren la vereda para hallar la dicha plena
Amparando con su amor que nada enturbia
Abrigándonos cuando el desaliento abruma
Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma
A veces tengo ganas de ser cursi
para decir: La amo a usted con locura.
A veces tengo ganas de ser tonto
para gritar: ¡La quiero tanto!
A veces tengo ganas de ser niño
para llorar acurrucado en su seno.
A veces tengo ganas de estar muerto
para sentir,
bajo la tierra húmeda de mis jugos,
que me crece una flor
rompiéndome el pecho,
una flor, y decir:
Esta flor, para usted.
Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos,
que son dos hormigueros solitarios,
y son mis manos sin las tuyas varios
intratables espinos a manojos.
No me encuentro los labios sin tus rojos,
que me llenan de dulces campanarios,
sin ti mis pensamientos son calvarios
criando nardos y agostando hinojos.
No sé qué es de mi oreja sin tu acento,
ni hacia qué polo yerro sin tu estrella,
y mi voz sin tu trato se afemina.
Los olores persigo de tu viento
y la olvidada imagen de tu huella,
que en ti principia, amor, y en mí termina.
No sabes cómo necesito tu voz;
necesito tus miradas aquellas palabras que siempre me llenaban,
necesito tu paz interior;
necesito la luz de tus labios! Ya no puedo... seguir así !...Ya... No puedo.
Mi mente no quiere pensar no puede pensar nada más que en ti.
Necesito la flor de tus manos,
aquella paciencia de todos tus actos,
aquella justicia que me inspiras para lo que siempre fue mi espina,
mi fuente de vida se ha secado con la fuerza del olvido...
me estoy quemando;
aquello que necesito ya lo he encontrado pero aún !Te sigo extrañando!
Primavera de amores, estación florida
Donde brotan las rosas al calor de la vida
Pétalos bermejos de pasión libertada
Consumiendo amantes en ardiente danza
Natura engalana con aromas y olores
La llegada de tiempos nuevos y en flor
Adornando los campos con capullos bermejos
Para celebrar gozosa el amor y su cortejo
Rosa primaveral, dulce mensajera
Anunciando la vida, nueva año en primavera
Pétalos de colores cubren los campos
Llenando de aromas delicados los rampos
Capullos desbordantes de joven lozanía
Abriéndose al sol en danza de alegría
Naturaleza en éxtasis después del invierno
Reverdecer la vida es su empeño eterno
Te ofrezco entre racimos, verdes gajos y rosas,
Mi corazón ingenuo que a tu bondad se humilla;
No quieran destrozarlo tus manos cariñosas,
Tus ojos regocije mi dádiva sencilla.
En el jardín umbroso mi cuerpo fatigado
Las auras matinales cubrieron de rocío;
Como en la paz de un sueño se deslice a tu lado
El fugitivo instante que reposar ansío.
Cuando en mis sienes calme la divina tormenta,
Reclinaré, jugando con tus bucles espesos,
Sobre tu núbil seno mi frente soñolienta,
Sonora con el ritmo de tus últimos besos.
Amigas como rosas, hermosas y leales,
Juntas afrontamos los momentos más cruciales.
Nuestros lazos, más fuertes que el acero,
Resisten tormentas y superan el sendero.
Cuando el mundo parece oscuro y hostil,
Vuestras sonrisas son mi faro gentil.
Rosas y amigas, un tesoro invaluable,
Haciendo de la vida un camino transitable.
Pétalos de apoyo, pétalos de consuelo,
Juntas construimos un sólido anhelo.
Amigas eternas, rosas imperecederas,
Compañeras fieles en las buenas y en las veras.