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Peticiones

Mensajes y dedicatorias de las últimas rosas enviadas

Pablo

Eterna

Los amigos son rosas en perpetua flor

Dando valiosos frutos de sabio consejo

Pétalos de afecto y calidez sin par

Permitiendo avanzar en la vida sin cesar

Soportan con nosotros las crueles cadeínas

Y las convertimos en flores y no espinas

Brindándonos su sostén, apoyo y respaldo

Para seguir la marcha sin caer al fango

stef

ahhrej54

Abrahán

Eterna

Primavera de amores, estación florida

Donde brotan las rosas al calor de la vida

Pétalos bermejos de pasión libertada

Consumiendo amantes en ardiente danza

Natura engalana con aromas y olores

La llegada de tiempos nuevos y en flor

Adornando los campos con capullos bermejos

Para celebrar gozosa el amor y su cortejo

Guzmán

Eterna

Rosa de mi jardín, amada tan querida

Tu belleza deslumbra e ilumina mi vida

Pétalos terciopelados que acarician mis sentidos

Haciéndome sentir en pleno paraíso

Exhalación de aromas que embriagas mis sensos

Llenándome de anhelos y nuevos deseos

Eres mi mayor dicha, mi tesoro más preciado

Flor de mi existencia, a mi ser atado

Beltrán

Eterna

Primavera gentil, anunciadora

De esas rosas hermosas nacidas cada aurora

Colores y fragancias inundan el ambiente

Con su festejo de vida, genuino y ferviente

Luego del letargo invernal gríseo e insípido

La naturaleza estalla en gozo límpido

Todo es alegría, canto y movimiento

El renacer de la vida es su más fiel aliento

Raimundo

Eterna

Poemas

En un jardín de ensueño, donde reinan las rosas,

Sus pétalos carmesí se abren como losas,

Guardando en su interior los secretos del amor,

Historias de pasión, deseo y ardor.

Allí, bajo la luz del sol primaveral,

Nuestras almas se funden en un vínculo terrenal.

Tus labios son pétalos que anhelo besar,

Y en tus brazos encuentro un dulce hogar.

Rosas y amores, una simbiosis perfecta,

Donde la belleza y la ternura se conectan.

Cada rosa es un símbolo de nuestra unión,

Cada pétalo, un latido de nuestro corazón.

Emilia

Eterna

Yo pienso en ti, tú vives en mi mente

sola, fija, sin tregua, a toda hora,

aunque tal vez el rostro indiferente

no deje reflejar sobre mi frente

la llama que en silencio me devora.

En mi lóbrega y yerta fantasía

brilla tu imagen apacible y pura,

como el rayo de luz que el sol envía

a través de una bóveda sombría

al roto mármol de una sepultura.

Callado, inerte, en estupor profundo,

mi corazón se embarga y se enajena,

y allá en su centro vibra moribundo

cuando entre el vano estrépito del mundo

la melodía de tu nombre suena.

Sin lucha, sin afán y sin lamento,

sin agitarme en ciego frenesí,

sin proferir un solo, un leve acento,

las largas horas de la noche cuento

y pienso en ti.

Alba

Eterna

Primavera florida, cantora eterna

Convocas a la vida que resurge reina

Pétalos multicolores esmaltan los prados

Los árboles relucen con sus verdes bríos

La lluvia lava el aire con su copioso aljófar

Limpiando las almas que en su savia se bañan

Mientras se elevan a lo alto los blancos algodones

Entonando cánticos de amor y redenciones

Santiago

Eterna

Amistad sincera, rosas fraternales

Brotan a nuestro lado fieles y leales

Pétalos queridos de honesta semilla

Brillando en las tinieblas como luz de fe

Julio

Eterna

Rosa primaveral, dulce mensajera

Anunciando la vida, nueva año en primavera

Pétalos de colores cubren los campos

Llenando de aromas delicados los rampos

Capullos desbordantes de joven lozanía

Abriéndose al sol en danza de alegría

Naturaleza en éxtasis después del invierno

Reverdecer la vida es su empeño eterno

David

Eterna

Los amigos son rosas en perpetua flor

Dando valiosos frutos de sabio consejo

Pétalos de afecto y calidez sin par

Permitiendo avanzar en la vida sin cesar

Soportan con nosotros las crueles cadeínas

Y las convertimos en flores y no espinas

Brindándonos su sostén, apoyo y respaldo

Para seguir la marcha sin caer al fango

Natividad

Eterna

No cesan de entregarnos su amor y gran sustento

El bálsamo perfecto en todo abatimiento

Su consejo oportuno es como fragancia suave

La ayuda más segura que pronto nos salva

Esiquio

Eterna

Rosa del huerto más bello y encantado

Eres la mujer que embelesa a mi ser adorado

Tus pétalos sensuales y finos atributos

Me tienen todo el día loco y disruptos

Quisiera recoger tu rosa y tenerla siempre

En ramos de mis brazos sin que nunca se quiebren

Para poder gozar de tu hermosura extrema

Y de tu dulce fragancia que mi carne quema

Eduardo

Eterna

Amigas del alma, rosas sinpar

Vuestras sonrisas son mi dulce anhelar

Pétalos de apoyo cuando el dolor llama

Alivio que el corazón reclama

Juntas afrontamos la tempestad

Resguardadas en el manto de la hermandad

Lazos eternos, amistades inquebrantables

Haciendo del camino rutas llevaderas

Ezequiel

Eterna

La amistad es un vínculo emocional

Donde nos apoyamos para no caer en el fragor

Pétalos de comprensión y sostenimiento

Fuerza poderosa que es nuestro valimiento

Los amigos están siempre ahí en las buenas

En momentos plácidos o terribles melenas

Para comprender, consolar y guiar los pasos

En medio a borrascas o grandes rabazos

Edgar

Eterna

En la noche de pasión, rosas encendidas

Cubren nuestros cuerpos en danza ardida

Pétalos carmesíes bebiendo los sudores

Mientras nos amamos con locuras y ardores

El lecho es un jardín donde las rosas son

Nuestros torsos desnudos en febril unión

Hacemos el amor hasta que la aurora

Nos anuncia la llegada de nueva hora

Marina

Eterna

Te lo he dicho con el viento,

jugueteando como animalillo en la arena

o iracundo como órgano impetuoso;

Te lo he dicho con el sol,

que dora desnudos cuerpos juveniles

y sonríe en todas las cosas inocentes;

Te lo he dicho con las nubes,

frentes melancólicas que sostienen el cielo,

tristezas fugitivas;

Te lo he dicho con las plantas,

leves criaturas transparentes

que se cubren de rubor repentino;

Te lo he dicho con el agua,

vida luminosa que vela un fondo de sombra;

te lo he dicho con el miedo,

te lo he dicho con la alegría,

con el hastío, con las terribles palabras.

Pero así no me basta:

más allá de la vida,

quiero decírtelo con la muerte;

más allá del amor,

quiero decírtelo con el olvido.

Alberto

Eterna

Hay un millón de estrellas y un millón de sueños,

pero tú eres la única estrella para mi,

y el único sueño que quiero alcanzar.

Sandra

Eterna

Rosas, flores que expresan lo que palabras no pueden,

Cultivan vínculos que en el corazón suceden.

Cada pétalo susurra historias de amor y amistad,

Un lienzo de emociones en cada rosa depositado.

En el jardín del alma, las rosas florecen en armonía,

Representando momentos que en el tiempo perduran.

Amor, sentimientos y amistad, en rosas plasmados,

Eternamente vivos, en versos de colores eternizados.

Mar

Eterna

Amigas como rosas, hermosas y leales,

Juntas afrontamos los momentos más cruciales.

Nuestros lazos, más fuertes que el acero,

Resisten tormentas y superan el sendero.

Cuando el mundo parece oscuro y hostil,

Vuestras sonrisas son mi faro gentil.

Rosas y amigas, un tesoro invaluable,

Haciendo de la vida un camino transitable.

Pétalos de apoyo, pétalos de consuelo,

Juntas construimos un sólido anhelo.

Amigas eternas, rosas imperecederas,

Compañeras fieles en las buenas y en las veras.

Aureliano

Eterna

Los amigos son rosas en perpetua flor

Dando valiosos frutos de sabio consejo

Pétalos de afecto y calidez sin par

Permitiendo avanzar en la vida sin cesar

Soportan con nosotros las crueles cadeínas

Y las convertimos en flores y no espinas

Brindándonos su sostén, apoyo y respaldo

Para seguir la marcha sin caer al fango

Salomón

Eterna

Poemas

En un jardín de ensueño, donde reinan las rosas,

Sus pétalos carmesí se abren como losas,

Guardando en su interior los secretos del amor,

Historias de pasión, deseo y ardor.

Allí, bajo la luz del sol primaveral,

Nuestras almas se funden en un vínculo terrenal.

Tus labios son pétalos que anhelo besar,

Y en tus brazos encuentro un dulce hogar.

Rosas y amores, una simbiosis perfecta,

Donde la belleza y la ternura se conectan.

Cada rosa es un símbolo de nuestra unión,

Cada pétalo, un latido de nuestro corazón.

Dacio

Eterna

Primavera florida, albor amatorio

Tu bella llegada es un amado velorio

Donde las rosas abren sus pétalos sedientos

Para recibir los besos de los aires

Los campos se llenan de pétalos carmín

Abriendo los senderos para un nuevo confín

Los pájaros entonan sus cantos de amor

Para celebrar la estación llena de ardor

Josefina

Eterna

Los amigos verdaderos cual rosas lozanas

Son seres incondicionales de alma sana

Pétalos de lealtad y amistad mutua

Junto a nosotros en lides y cuesta aguda

Josep

Eterna

La amistad son esas rosas que crecen

A nuestro lado y nunca fenecen

Pétalos de fe, inquebrantables

Haciendo los duros trances más llevaderos

Rosas de noble fragancia, siempre fieles

Ahí con nosotros en las buenas y en las crueles

Hermanas de la vida, incondicionales

Convirtiendo hasta el más duro campo de batalla en fraternal

Adón

Eterna

Amigos, confidentes, rosas entrañables

Hacen de esta existencia momentos gozables

Pétalos sinceros, enaltecen los días

Con sus sabios consejos y empacadas alegrías

Abren la vereda para hallar la dicha plena

Amparando con su amor que nada enturbia

Abrigándonos cuando el desaliento abruma

Siempre al socorro listos, ante cualquier bruma

Keira

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos.

Jaime

Eterna

Rosa primaveral, dulce mensajera

Anunciando la vida, nueva año en primavera

Pétalos de colores cubren los campos

Llenando de aromas delicados los rampos

Capullos desbordantes de joven lozanía

Abriéndose al sol en danza de alegría

Naturaleza en éxtasis después del invierno

Reverdecer la vida es su empeño eterno

Donato

Eterna

Hay un millón de estrellas y un millón de sueños,

pero tú eres la única estrella para mi,

y el único sueño que quiero alcanzar.

Onésimo

Eterna

Amor de mis entrañas, viva muerte,

en vano espero tu palabra escrita

y pienso, con la flor que se marchita,

que si vivo sin mí quiero perderte.

El aire es inmortal. La piedra inerte

ni conoce la sombra ni la evita.

Corazón interior no necesita

la miel helada que la luna vierte.

Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,

tigre y paloma, sobre tu cintura

en duelo de mordiscos y azucenas.

Llena pues de palabras mi locura

o déjame vivir en mi serena

noche del alma para siempre oscura.